Aunque en algunos lugares continúa siendo el gran desconocido, en España el pastrami está pisando fuerte. Su sabor y calidad no dejan que sea de otra forma. Los que lo saborean no se atreven a decir lo contrario.

Por si aún no es lo suficientemente conocido, el pastrami es esa carne de tonos rojizos, que parece ligeramente tostada. Es una carne roja –habitualmente de ternera- especiada, sometida a un proceso de salmuera y a un ahumado. Además de sabroso, el modo de elaboración no le aporta a la carne calorías innecesarias, algo que hace que su consumo aumente cada vez más.

La forma más común de servir el pastrami suele ser en sándwiches cortado en lonchas de poco menos de un centímetro, y, generalmente, suele llevar algún tipo de acompañante. Podemos saltarnos las reglas más clásicas y jugar con aquello que más nos apetezca comer, ¿por qué no acompañarlo con cualquier guarnición que se nos venga a la cabeza?

El proceso de elaboración no puede ser más sencillo. Se escoge, por ejemplo, una pieza de falda de ternera, se desangra con métodos como el prensado y directamente se expone a la sal. Aquí entran a formar parte algunas especias con diferentes hierbas y especias como el ajo, la albahaca, la pimienta negra o el pimentón, aunque nosotros siempre recomendamos innovar con aquellos que más os guste, ¡no puede salir mal!

Después, tan solo hay que ahumarlo y cocerlo al vapor hasta que los tejidos conectivos de la carne se descompongan de forma gelatinosa. No hay misterio que valga en el proceso de esta deliciosa carne, en algunas ocasiones lo más sencillo es la clave.

La capital ofrece numerosos lugares en los que probar el pastrami, algo que verifica el gran interés de los comensales por este plato. En Malasaña, el restaurante Federal Café, situado en la Plaza de las Comendadoras 9, encontramos una versión aproximada del original, con toques diferenciadores: el Reuben sándwich, hecho con pan de centeno con queso, mayonesa y chucrut, entre otros ingredientes.

Coco Bar, en la Calle del Espíritu Santo 38, también en el barrio de Malasaña, lo presenta con pepinillo y mostaza, pero en chapata. Por la zona de Alonso Martínez, en la Calle Santa Teresa 1, podemos encontrar un bar llamado La Sanducherie, en el que además de pastrami podemos encontrar una gran variedad de sándwich, para aquellos amigos que no se atrevan a experimentar nuevas sensaciones con el pastrami.

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