Los mercados siempre se han considerado como esos lugares de encuentro en los que las personas,
además de comprar o esperar nuestro turno para degustar un plato o una bebida, intercambian todo
tipo de conversaciones con la gente del barrio y con los tenderos, los reyes de los establecimientos. No
se trata de superficies grandes en las que preguntar sobre los productos en ocasiones resulta imposible,
en los mercados la cercanía entre las personas es lo que marca la diferencia.

Son muchos los que, años después de comenzar a ir al mercado que más próximo les pillaba, continúan
con esa rutina cada semana, dejando a un lado los centros comerciales que poco a poco han ido
invadiendo los pueblos y ciudades. En los mercados nos asesoran, dando a los clientes es la importancia que se merecen. Eso de que cuando pases se dirijan a ti por tu nombre no tiene precio.

Además, son muchos los que sienten que ayudan a las empresas familiares, y eso es una
motivación extra para realizar sus compras en estos lugares. Son muchos los mercados que hay en
todo el país, especialmente en la capital, donde las personas se apelotonaban para conseguir un sitio
en sus lugares favoritos, aunque la situación actual hace que esto ya no sea posible.

En Madrid, mercados como el de San Miguel, el Mercado de Antón Martín, el de Vallehermoso, la
Cebada, los Mostenses, San Antón, la Paz o San Fernando son algunos de los más conocidos, teniendo
muchos de ellos varias décadas (o incluso siglos) de antigûedad. Se trata de lugares en los que las
horas, además de pasar rápido, pasan de la mejor forma posible.

Pero si lo que queréis es hacer una ruta por España y aprovechar vuestros viajes para degustar
productos en los mejores mercados, tampoco podéis dejar pasar una visita al Mercado de Colón de
Valencia, considerado como uno de los más bonitos de España, la Boquería en Barcelona, el Mercado
de Atarazanas en Málaga, el Mercado de la Ribera en Bilbao o el Mercado de Abastos de Zamora. Esto
son solo algunos ejemplos, pero si os perdéis en las calles de ciudades y pueblos la oferta de mercados
es generosa. Además de visitar playas y monumentos, podemos darle la vuelta a la tortilla y visitar
mercados. Comer, comprar y beber nunca dejará de ser divertido.

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